Cuando pensamos en las vacaciones de invierno, solemos imaginar viajes en familia, escapadas a la montaña, tardes de películas bajo una manta o unos días para descansar del trabajo. Pero hay algo que muchas veces dejamos de lado: también pueden ser una oportunidad para reconectar con nuestra intimidad.

 

Y no hablo únicamente de sexualidad.

 

Hablo de esos momentos en los que, por fin, el reloj deja de correr tan rápido. Cuando desaparecen las reuniones, las obligaciones y el estrés cotidiano, aparece algo que muchas parejas extrañan sin darse cuenta: el tiempo compartido.

 

 El deseo necesita espacio

 

Una de las consultas más frecuentes que recibo como educadora sexual es: "Sentimos que la rutina nos apagó".

 

La realidad es que el deseo no suele desaparecer de un día para otro. Muchas veces queda escondido entre el cansancio, las responsabilidades y la falta de tiempo para estar presentes.

 

Las vacaciones no solucionan todos los problemas, pero sí pueden convertirse en una pausa necesaria para volver a mirarse, conversar, abrazarse y disfrutar sin apuros.

 

La intimidad empieza mucho antes de un encuentro sexual. Empieza en una charla sin celulares, en cocinar juntos, en reírse, en compartir un desayuno tranquilo o simplemente en volver a sentirse equipo.

 

Salir de la rutina también fortalece el vínculo y no hace falta viajar lejos para cambiar la energía.

 

Una noche en un hotel, una cabaña, una escapada de fin de semana o incluso transformar una noche en casa en una experiencia diferente puede ayudar a romper con la monotonía.

 

Cambiar de escenario también cambia la manera en que nos relacionamos, muchas veces no necesitamos hacer más cosas, sino vivirlas con más presencia.

 

Animarse a descubrir juntos y explorar nuevas experiencias no tiene que ser algo intimidante.

 

Puede empezar con pequeños cambios:

 

  • Probar un aceite para masajes.
  •  Crear un ambiente cálido con velas.
  •  Incorporar un lubricante para mayor comodidad y placer.
  •  Elegir un juguete pensado para disfrutar en pareja o para el autoconocimiento.
  •  Hablar sobre fantasías, deseos o curiosidades que nunca antes se animaron a compartir.

 

La clave nunca es la presión por "hacer algo nuevo", sino la posibilidad de descubrir juntos qué les hace bien.

 

También es un buen momento para conectar con vos, si viajás sola, también podés aprovechar este tiempo para regalarte bienestar.

 

La sexualidad no depende de tener pareja. Forma parte de nuestra salud integral, de nuestro vínculo con el cuerpo y de la posibilidad de conocernos sin prejuicios.

 

Dedicarte un momento para vos, explorar tu placer o simplemente aprender más sobre tu cuerpo también es una forma de autocuidado.

 

 Mis recomendados para una escapada de invierno

 

Si tuviera que elegir algunos infaltables para llevar en la valija, serían estos:

 

Un lubricante de calidad, porque el confort también es parte del bienestar íntimo.

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Un masajeador es Ideal para disfrutar a solas o en pareja y descubrir nuevas sensaciones.

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Un aceite para masajes, perfecto para bajar el ritmo, relajarse y conectar desde el contacto.

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Una vela de masajes o aromática, el ambiente influye mucho más de lo que imaginamos.

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Una lencería que te haga sentir bien y no para cumplir expectativas ajenas, sino para conectar con tu propia confianza y disfrutar de sentirte cómoda y auténtica.

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 Un invierno para recordar

 

A veces creemos que necesitamos grandes planes para crear momentos especiales, sin embargo, muchas veces basta con tener tiempo, ganas y la decisión de volver a elegirnos.

 

Este invierno, regalate una pausa.

 

Puede ser una escapada, una noche diferente o simplemente unas horas para conectar con vos o con quien compartís tu vida.

 

Porque el bienestar íntimo también se construye en esos pequeños momentos que, con el tiempo, terminan siendo los más importantes.

 

Con cariño,

Antonella Ance

Educadora Sexual – Fundadora de Lujuria y del Museo de la Vulva