Por Antonella Ance — Educadora sexual y terapeuta sexual, fundadora de Lujuria
Durante años hablamos —y seguimos hablando— de todos los mandatos que atraviesan la sexualidad femenina. Pero trabajando en educación sexual y asesorando diariamente a personas y parejas, hay algo que también veo con mucha frecuencia: para los hombres tampoco siempre es fácil hablar de placer.
A muchos se les enseñó que tienen que saber qué hacer, tomar la iniciativa, durar determinada cantidad de tiempo, tener determinado tamaño, conseguir y mantener una erección y mostrarse seguros en todo momento.
Y además existe otro mandato particularmente fuerte: hay placeres que parecieran estar “permitidos” para un hombre y otros que todavía generan cuestionamientos sobre su masculinidad.
La estimulación prostática es probablemente uno de los ejemplos más claros.
La próstata también puede ser una zona de placer
La próstata forma parte del aparato reproductor masculino y posee una importante sensibilidad nerviosa. Por eso, para algunas personas, su estimulación puede resultar placentera.
Sin embargo, todavía llegan a Lujuria hombres —y también parejas— con preguntas como:
“¿Es normal que me guste?”
“¿Qué significa que quiera probarlo?”
“¿Si se lo propongo a mi pareja, qué va a pensar?”
Y acá hay algo fundamental que necesitamos separar:
Una práctica que te produce placer no determina tu orientación sexual.
La orientación tiene que ver con hacia quién sentimos atracción afectiva y/o sexual. Que una zona de nuestro cuerpo responda agradablemente a determinados estímulos simplemente nos habla de nuestro cuerpo.
No de cuánto o cuán poco “hombre” somos.
Pedir lo que te gusta tampoco te hace menos hombre
Este punto me parece incluso más grande que hablar solamente de próstata.
¿Por qué todavía cuesta tanto que algunos hombres puedan decir “esto me gusta”, “quiero probar esto”, “esto no me gusta” o incluso “no sé cómo hacerlo”?
La comunicación también forma parte de una sexualidad saludable.
Conocer el propio cuerpo, expresar preferencias, establecer límites y poder conversar con una pareja sobre curiosidades o fantasías no debería ser motivo de vergüenza.
De hecho, muchas veces el primer paso para disfrutar más no consiste en incorporar ninguna práctica nueva, sino simplemente en sacarse de encima la obligación de rendir.
¿Y si quiero empezar a explorar?
No existe una única manera ni existe obligación de hacerlo.
La exploración debería surgir de la curiosidad personal, no de la presión de una pareja, de las redes o de creer que “hay que probar todo”.
Para quienes sienten curiosidad, en Lujuria siempre recomendamos empezar de manera gradual, prestando atención a las sensaciones y priorizando comodidad, higiene y comunicación.
Y algo especialmente importante: no debería doler.
El dolor es una señal para detenerse y revisar qué está ocurriendo.
¿Qué juguetes pueden utilizarse para estimulación prostática?
Dentro de los juguetes íntimos existen productos específicamente diseñados para esta zona. Elegir uno pensado para ese uso es importante, especialmente por su forma y seguridad.
Masajeadores prostáticos
Están diseñados anatómicamente para acompañar la forma del cuerpo y estimular la zona prostática.
Hay modelos manuales y modelos con vibración. Para una primera experiencia suelen resultar interesantes los diseños pequeños y progresivos, mientras que quienes ya conocen este tipo de estimulación pueden preferir otras formas o intensidades.
Juguetes anales con base de seguridad
Una regla que siempre repetimos en Lujuria: todo juguete destinado a introducirse por vía anal debe contar con una base amplia, tope o sistema que impida que ingrese completamente en el cuerpo.
No cualquier objeto sirve para explorar esta zona.
Masajeadores con vibración
La vibración agrega otro tipo de estímulo y existen modelos con diferentes intensidades y patrones. Algunos permiten regularlos desde el propio dispositivo y otros incorporan control remoto o aplicaciones.
No existe una intensidad “correcta”: la adecuada es aquella que resulte cómoda y agradable para cada persona.
Juguetes para parejas
La exploración prostática tampoco necesariamente tiene que ser una experiencia individual.
Existen accesorios como los arneses que pueden incorporarse dentro de los encuentros en pareja y que permiten explorar desde el juego y la comunicación, siempre que ambas personas quieran participar.
El lubricante no es opcional
A diferencia de otras zonas del cuerpo, el canal anal no produce lubricación natural suficiente para este tipo de práctica.
Por eso recomendamos utilizar una cantidad generosa de lubricante compatible con el juguete elegido y volver a aplicarlo cuando sea necesario.
Si el juguete es de silicona, una opción habitual es utilizar lubricantes de base acuosa, verificando siempre las recomendaciones del fabricante.
También necesitamos hablar del Nopor
Hay otro tema que aparece muchísimo cuando hablamos con hombres: la comparación.
Tamaño del pene.
Duración.
Cuerpo.
Erecciones.
Rendimiento.
El Nopor es contenido producido para entretener. Hay selección de intérpretes, edición, repeticiones, posiciones pensadas para cámara y muchos elementos que el espectador no ve.
No debería convertirse en educación sexual ni en una medida de lo que un cuerpo “debería” hacer.
Tu cuerpo no tiene que parecerse al de un actor Nopor.
Tu encuentro no tiene que durar lo mismo.
Y el placer de una pareja no puede reducirse al tamaño de una parte del cuerpo.
Tal vez necesitamos otra forma de hablar de masculinidad
Después de tantos años trabajando con sexualidad, cada vez estoy más convencida de algo: liberar la sexualidad de las mujeres también fue empezar a cuestionar aquello que se suponía que “debíamos” hacer.
Con los hombres necesitamos habilitar una conversación parecida.
Que puedan preguntar.
Que puedan no saber.
Que puedan decir que algo les gusta.
Que puedan decir que algo no.
Que puedan descubrir nuevas sensaciones sin sentir inmediatamente que tienen que ponerle una etiqueta a lo que experimentaron.
Y que puedan dejar de compararse permanentemente.
Quizás la pregunta no debería ser:
“¿Esto me hace menos hombre?”
Sino:
“¿Esto me gusta, me hace bien y lo estoy eligiendo libremente?”
Porque conocer tu cuerpo no te quita masculinidad.
Te da información sobre vos mismo.
¿Tenés curiosidad pero no sabés qué elegir?
En Lujuria podemos ayudarte a encontrar un masajeador prostático o juguete adecuado según tu experiencia, qué tipo de estímulo buscás y con qué te sentís cómodo.
No hace falta llegar sabiendo.
Preguntar también es parte de conocerse.
Antonella Ance
Educadora sexual y terapeuta sexual
Fundadora de Lujuria



